Etiquetar las emociones

El primer paso en el aprendizaje emocional es saber etiquetar las emociones en uno mismo y en los demás y ser capaz de expresarlo que se está sintiendo con palabras. En este post encontrarás las emociones básicas para que te puedas iniciar en el apasionante mundo de las emociones.


Etiquetar las emociones

A través de nuestras emociones tenemos acceso a un conocimiento realmente valioso sobre nosotros mismos, ya que representan una parte fundamental de nuestra identidad y nos sirven de guía para llegar a nuestra propia felicidad.

Existen muchas maneras de clasificar las emociones, personalmente me gusta hablar de emociones agradables o desagradables teniendo en cuenta cómo las experimentamos en el cuerpo. Desde esta clasificación entendemos que no existen emociones buenas o malas, sino que todas tienen una función positiva, una utilidad que es necesaria conocer, para su buena gestión y para poder amigarnos con todas ellas.

La alegría, la rabia, la tristeza y el miedo son las emociones básicas del ser humano. Saber reconocerlas y darles nombre nos ayudará a comprender qué estamos necesitando: protegernos, establecer límites o integrar nuestras pérdidas. A continuación, os comparto en qué situaciones aparecen cada una de ellas y cuál es su función.

ALEGRÍA

La alegría es la emoción que nos invita a compartir con los demás, a unirnos. Es la emoción que nos conecta con la vida y nos invita a explorar nuestro entorno.

RABIA

La rabia es una emoción que aparece cuando sentimos que necesitamos defendernos. Nos ayuda a poner límites, a decir que “No”, a luchar ante un abuso. La rabia bien gestionada nos da fuerza.

TRISTEZA

La tristeza es la emoción que sentimos ante una pérdida. Esta emoción nos ayuda a recogernos para integrar el dolor y abrirnos a ser acompañados.

MIEDO

El miedo es una emoción que aparece cuando percibimos una amenaza. El miedo nos impulsa a protegernos. Nos ayuda a ser prudentes. Sentir miedo nos salva la vida.

Conocer las propias emociones básicas es clave para reconocer qué estamos sintiendo ante una situación, permite canalizar y expresar esas emociones de la forma adecuada. Desde esta perspectiva, todas las emociones son buenas, todas ellas nos ayudan en nuestro desarrollo.

Debemos empezar a normalizar hablar sobre las emociones y sobre nuestros estados de ánimo en casa y así ir desarrollando nuestras habilidades emocionales y estar en mayor contacto con nuestra propia naturaleza.

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