La gestión de tus emociones

Actualizado: ene 11


La gestión de las emociones se aprende. Las emociones son innatas y su localización en el cuerpo es universal, pero aquello que hacemos con ellas, su gestión, es fruto de nuestro aprendizaje. En ocasiones, podemos observar cómo nuestra manera de manejar nuestra emoción no es la más adecuada. La buena noticia es que puedo desaprender lo aprendido. Así pues, todos aquellos patrones que nos lleva a una gestión desadaptativa de las emociones pueden cambiarse.


Hay personas que tienden a enredarse en ellas, otras que hacen todo lo contrario y evitan sentir. Sólo el equilibrio de poder entrar en la emoción, comprender lo que nos ocurre y salir de ella nos lleva a una respuesta adaptativa, es decir aprender a sostenerla. Por lo tanto, es muy importante que conozcas cómo te manejas con tus emociones.


¿Qué haces con tus emociones?

- ¿Te enganchas a ellas?

Ser adicto a las emociones supone un gran desequilibrio, puesto que impedimos su función natural. Las emociones pueden ser grandes aliadas, y nos pueden llevar hacia nuestro autoconocimiento, pero también pueden transformarse en algo destructivo si nos enganchamos a ellas.

- ¿La evitas?

¿Evitas sentirte triste, enfadado o miedoso? Cuando evitamos estas emociones, acabamos con índices altos de malestar emocional, que pueden arrastrarnos a problemas de salud.

- ¿La sostienes?

Es importante poder sostener la emoción y aceptarla cuando aparece. Estoy triste, siento la tristeza y la acepto. Conectar con la emoción me permite saber lo que necesito y eso me da la oportunidad de decidir como gestionar mi necesidad.


¿Que ocurre cuando siento miedo de mi miedo?

El miedo mal gestionado te paraliza y te aboca a la rumiación, a la preocupación y por ende al sufrimiento. Enredarnos en pensamientos sobre cosas qué no podemos modificar o que son inciertas nos conduce a la no acción y a veces al victimismo.

"Pasamos más de la mitad de la vida preocupándonos por cosas que jamás sucederán".


¿Por qué siento rabia desbocada?

La rabia necesita ser transitada en sus pequeñas dosis. Si nos la vamos tragando, la vamos acumulando hasta que explotamos de forma descontrolada. También puede pasar que esta emoción sea muy intensa en ti, cuando empieces a sentirla para y respírala con la intención de hacerla disminuir, eso te ayudará a manejarla mejor.


¿Y si la tristeza me absorbe?

Cuando nos dejamos arrastrar por la tristeza y no la gestionamos nos conduce directo a una sensación de vacío y de desconsuelo. El dolor es natural, pero necesita ser transitado y que lo dejemos ir.


La correcta gestión de las emociones determina en mayor o menor medida el éxito en distintas áreas de nuestra vida, como pueden ser nuestras relaciones interpersonales, el trabajo, la salud…


Dra. Mònica Cunill Olivas (@monicacunillolivas)

Mireia Cervera Vila

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